SESIONES GRUPALES
Conciertos Meditativos

Sesiones grupales de meditación con sonido. Sonidos armonizadores que reducen nuestras tensiones y provocan una confortable sensación de serenidad. Sonidos regeneradores que proporcionan equilibrio y nos reconectan con nuestra capacidad de sentirnos en paz. 

Estos sonidos y sus resonancias tienen la virtud de modificar el estado de nuestra conciencia de forma instantánea, de liberarnos del torrente de pensamientos de nuestra mente, y conectar con nuestra esencia, el no-yo o como lo queramos decir, con planos más sutiles que nos permiten sentir y observar más allá de la percepción habitual del ego.
 Sonidos que provocan la escucha interna, desde el silencio y hacia el silencio.

“Recuerdo que la primera vez que escuché los gongs tuve miedo, puse mucha resistencia, eran sonidos y sensaciones desconocidos para mí, pero luego me rendí y ahora cada vez disfruto más y más de esta experiencia potente y regeneradora.”
Lucía (Barcelona)

Un masaje sonoro que nos ayuda a parar el diálogo interno y cambiar el estado de nuestra conciencia bajando los ciclos cerebrales a niveles de frecuencia entre las ondas alpha (7,5 a 14 ciclos por segundo) y las ondas theta (3,5 a 7,5 c/seg.) y conseguir así una relajación mental y física, y la posibilidad de generar cambios positivos desde la serenidad y el conocimiento interior.

Las ondas alpha nos sitúan en la frontera entre lo consciente y lo inconsciente, es decir, mantenemos una actividad consciente de nuestra mente y cuerpo y a la vez podemos acceder a información y estados propios del subconsciente. Es un estado de paz interior y relajación profunda.

Las ondas theta, más bajas que las anteriores, nos ofrecen la posibilidad de poder descubrir acontecimientos profundamente escondidos en el subconsciente. Es una frecuencia que se asocia a la imaginación y a la creación, y nos da la oportunidad de investigar en nuestra personalidad y conectar con otras dimensiones de nuestra conciencia, con planos más sutiles que nos permitan evolucionar en nuestro camino espiritual.

Se ha comprobado que en estados alpha y theta los hemisferios cerebrales funcionan más al unísono, se integran y se produce su sincronización, el funcionamiento óptimo de nuestro cerebro.

También sabemos que es posible modificar, por el principio de resonancia, las frecuencias alteradas a través de la transmisión de otras frecuencias. Y esto es lo que convierte el sonido en un proceso capaz de abrir la puerta a nuestro equilibrio físico, emocional, mental y espiritual.

El Dr. Mitchell Gaynor, profesor clínico en el Weill Cornell Medical College y fundador del Gaynor Integrative Oncology New York afirma, “Si aceptamos que el sonido es vibración y sabemos que la vibración toca cada parte de nuestro ser físico, entonces entendemos que el sonido se escuche no sólo a través de nuestros oídos, sino a través de cada célula de nuestro cuerpo. Una razón por la que el sonido sana a nivel físico se debe a que nos toca y nos transforma muy profundamente tanto en el plano emocional como el espiritual. El sonido puede corregir los desequilibrios en cada nivel de funcionamiento fisiológico y puede desempeñar un papel positivo en el tratamiento de prácticamente cualquier trastorno médico“.

Un Baño de Sonido con gongs, cuencos y otros instrumentos sanadores es una experiencia intensa. Hay quien lo compara con una meditación profunda, quien al terminar le ha parecido que los sonidos le han llevado a otro lugar,… pero todos experimentamos un profundo estado de relajación que dura y se va consolidando durante los días siguientes.

Las personas que han disfrutado de un masaje sonoro como éste, experimentan más claridad mental, aumento de la creatividad, mayor concentración y una gran sensación de paz.

El resultado es un ser humano más centrado y sereno, más en paz consigo mismo.

Una experiencia sutil y expansiva de reconocimiento y transformación.

“A través de nuestros ojos, el universo se percibe a sí mismo. A través de nuestros oídos, el universo está escuchando sus propias armonías. Nosotros somos los testigos a través de los cuales el universo se vuelve consciente de su gloria, de su magnificencia.”
Alan Watts

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