Prácticas

La rendición

Una sesión debidamente ejecutada, con los sonidos de los diferentes instrumentos con los que trabajo, y sobre todo con el sonido de los gongs con potentes armónicos que se van sobreponiendo en capas creando una multiplicidad de tonos y sobretonos… provoca una alteración de la conciencia permitiéndonos acceder a sus niveles más profundos. Los armónicos nos llevan hacia un estado meditativo que facilita la percepción transpersonal, es decir, que podemos ir más allá de la personalidad, trascender el ego, y reconocer nuestra verdadera naturaleza.

Y para ello hay que rendirse, ser capaz de soltarse, dejar de controlar y aceptar lo que pasa sin juzgar, sin resistencias, sin intervenir: convertirnos en observadores.

Y más allá de la experiencia con el sonido y los armónicos, este es un ejercicio enriquecedor, porque además de poder reconocer lo que somos cuando la mente deja de controlar, también nos da la oportunidad de sintonizar con la vida, de aprender a aceptar lo que hay con confianza y a establecer una buena relación con el momento presente.

Porque cuando humildemente asentimos a lo que hay, cuando aceptamos la vida como se nos presenta y actuamos con lo que nos ofrece, ésta se transforma y se alivia gracias a la resonancia: la libertad entra en nuestra vida y el drama desaparece.

La rendición no es resignación, la rendición es un acto poderoso, implica ceder más que resistirse al flujo de la vida, es un conocimiento simple pero profundo y luminoso: aceptar el momento presente incondicionalmente y como único lugar donde poder sintonizar con la Vida.

Los Baños de Sonido son una buena compañía en el camino de la autoconciencia, en este proceso progresivo de apertura y expansión hacia una mayor conexión con el presente, con la vida.

Y aunque cada sesión es una nueva experiencia, si somos capaces de rendirnos y observar sin juzgar, siempre tendrán la capacidad de mostrarnos o hacernos saber de alguna forma lo que nos conviene transformar para transitar hacia la confianza y la luz, hacia la paz interior.

“El despertar es un cambio en el que se separan el pensamiento y la conciencia; en lugar de estar perdido en tus pensamientos, cuando estás despierto te reconoces como la conciencia que hay detrás de ellos.
Entonces, pensar deja de ser una actividad autónoma al servicio de sí misma, que toma posesión de ti y dirige tu vida.
La conciencia se hace cargo del pensamiento, y en lugar de tener el control de nuestra vida, el pensamiento se convierte en el servidor de la conciencia.”

Eckhart Tolle

Los hemisferios cerebrales

Los dos hemisferios cerebrales tienen funciones diferentes.
Todos tenemos una amplia experiencia con el hemisferio izquierdo del cerebro, ya que es el lado que se utiliza de forma habitual mientras estamos funcionando en la vida cotidiana.
Pero del lado derecho, la mayoría de las personas tienen muy poca experiencia.
Muchas personas ni siquiera son conscientes de que los dos hemisferios del cerebro tienen distintas funciones.

El cerebro izquierdo es analítico, lógico, ordena nuestras vidas por temas y procura mantenerlo todo en orden para nosotros. El cerebro izquierdo está siempre en alerta para mantenernos a salvo y asegurar nuestra supervivencia. Es responsable del lenguaje, los números, rutinas, hábitos, los aspectos prácticos, hechos, estrategias y todos los detalles de nuestra vida.

El hemisferio izquierdo se ocupa de datos y horarios, y toma decisiones basadas en lo que ha aprendido en el pasado. Es bueno en la categorización y juzga todo como correcto o incorrecto, bueno o malo.

El lado derecho es el de la creatividad y las sensaciones, está conectado con el cosmos y nuestra capacidad intuitiva de saber. El lado derecho del cerebro ve en global, la foto en conjunto en lugar de los detalles; es feliz, agradecido, emocional, intuitivo, impetuoso e imaginativo. Utiliza símbolos e imágenes en lugar de palabras y lenguaje como hace el izquierdo.
El hemisferio derecho del cerebro tiene que ver con el aquí y el ahora; y no tiene ninguna preocupación en el mundo.

El escenario ideal es tener los dos hemisferios del cerebro funcionando en la misma medida, siendo cada lado igualmente importante, y en equilibrio con el otro.

Sobretodo el sonido del gong, si te entregas a él, tiene la capacidad de apagar el lado izquierdo del cerebro, colocando al oyente en un estado de meditación de forma automática, permitiendo surgir al cerebro derecho y conectar con este estado de paz y bienestar que caracteriza a este lado del cerebro.
En este estado de ondas cerebrales theta, en el que el tiempo y el espacio no tienen significado, podemos experimentar vidas pasadas, visiones, una unidad con todo lo que es, y un profundo conocimiento de nuestra verdadera identidad como conciencia infinita confinada temporalmente en un cuerpo humano.
Es una experiencia potente que puede provocar cambios en la vida de algunas personas.

El gong logra esto confundiendo al cerebro izquierdo lógico con muchas y densas capas de tonos y armónicos, siendo éste incapaz de analizar lo que está escuchando, y en última instancia dándose por vencido, y permitiendo que el cerebro derecho sea el dominante con todo su esplendor de creatividad, imaginación y felicidad.
El silenciamiento de la charla habitual del cerebro izquierdo es también un componente esencial en el proceso de sanación. Cuando asistimos a una sesión de terapia de sonido experimentamos la quietud y la paz del hemisferio derecho del cerebro, dando un descanso al hemisferio izquierdo, y es entonces cuando se activa el mecanismo de sanación natural de nuestro cuerpo.
El lado izquierdo del cerebro tiende a bloquear esto con su charla incesante y los recordatorios de quien eres, donde deberías estar, los problemas, las listas, y todos los pequeños detalles que conforman tu situación en la vida.

Pero cuando todo esto ya no está, aparece el espacio y la oportunidad para que el proceso de autosanación se produzca. La voz intuitiva del cerebro derecho está generalmente ahogada por el ruido del cerebro izquierdo. Cuando esto se silencia, esta sabiduría interior puede ser escuchada; y aparecen de repente respuestas, sobre cuestiones no resueltas que nos han estado preocupando…

Este profundo silencio de la parte derecha de nuestro cerebro es algo que muchas personas nunca han podido experimentar (esa sensación inolvidable de profunda paz interior), y puede ser algo chocante cuando alguien lo vive por primera vez.

La experiencia de flotar en el gozo del lado derecho del cerebro que sentimos durante y después de un baño de sonido es maravillosa, para quedarse en ella una buena parte del tiempo. Sin embargo en la vida tiene que haber un equilibrio. Necesitamos ambos lados del cerebro con el fin de funcionar plenamente en el mundo. No podemos vivir una vida plena, sin que ambas partes estén involucradas y cooperando.
La mayoría de las personas en la sociedad occidental, viven la vida casi exclusivamente a través del lado izquierdo del cerebro, en el pensamiento, el razonamiento, y la parte lógica. De hecho, se nos enseña a vivir de esta forma, ya que, lamentablemente, así está estructurada la sociedad occidental actual.

Nos conviene recuperar el hemisferio derecho y que éste pueda funcionar en paralelo con el izquierdo, de modo que podamos llevar una vida más equilibrada y desarrollar todas nuestras capacidades.
Es casi como si tuviéramos que cablear de nuevo el cerebro, para permitir al lado derecho poder ser, por lo menos igualando al cerebro intelectual izquierdo.
El cerebro derecho está aquí, sin límites y capaz de cosas increíbles. Necesitamos equilibrar los dos, dando al derecho la oportunidad de brillar e inspirarnos.

Existen varios de métodos para lograrlo (la meditación es uno de los más comunes).
Pero el trabajo con los gongs y otros instrumentos sanadores también tiene el poder de permitirnos hacer esto, aquietar y silenciar el lado izquierdo del cerebro más dominante, de modo que el lado derecho pueda ser experimentado.

A veces, después de un primer baño de sonido con gongs, después de la primera vez que se tiene la experiencia del cerebro derecho, algunas personas pueden experimentar algún cambio en su vida. Nunca se olvida la primera experiencia del Infinito, y siempre se quedará ya con nosotros.

Para nosotros, que practicamos con gongs, y también para quienes asisten a las sesiones de sonido con regularidad, esta reconexión se hace cada vez más fácil. Es como que el gong abre una puerta a la conciencia infinita del lado derecho del cerebro, y que permanece abierta o por lo menos desbloqueada, permitiéndonos volver allí en la próxima ocasión más fácilmente y en cualquier momento que se desee posteriormente.
Una vez que la puerta se ha abierto, el acceso a la conciencia superior se vuelve más rápido, y cuanto más se practica, más fácil se vuelve.

Se trata de ir hacia la sincronización hemisférica de los dos lados de nuestro cerebro…   ¿Te invitas a experimentarlo?

Las frecuencias cerebrales

Las frecuencias cerebrales se miden en ciclos por segundo (Hz), cada frecuencia tiene un nivel específico de actividad cerebral y corresponde a un estado determinado de conciencia.

Durante nuestra actividad ordinaria y con la conciencia normal de vigilia basada en la lógica y el razonamiento, estamos en ondas beta. Las ondas cerebrales beta (14-40 Hz) nos permiten funcionar en la vida cotidiana de forma eficaz. Pero también, en sus niveles más altos, producen estrés y ansiedad.

Los sonidos armónicos detienen el diálogo interno de nuestra mente y cambian el estado de nuestra conciencia bajando los ciclos cerebrales a niveles de frecuencia entre las ondas alpha (7,5 a 14 Hz o ciclos por segundo) y las ondas theta (4 a 7,5 Hz), provocando una profunda relajación física y mental.
Al bajar a ondas más lentas se producen estados de calma y serenidad, de creatividad, se incrementa la memoria y se pueden desbloquear y solucionar inquietudes o conflictos internos.

Las ondas cerebrales alpha (7,5-14 Hz) nos sitúan en la frontera entre lo consciente y lo inconsciente, es decir, mantenemos una actividad consciente de nuestra mente pero a la vez podemos acceder a información y estados propios del subconsciente. Es un estado de paz interior y relajación profunda donde la intuición se hace más clara y más profunda cuanto más nos acercamos a 7,5Hz.

Las ondas theta (4-7,5 Hz), más bajas que las anteriores, están asociadas a la meditación profunda y nos ofrecen la posibilidad de poder descubrir acontecimientos escondidos en el subconsciente. Es una frecuencia que se asocia a una profunda conexión espiritual y de unidad con el universo, y nos da la oportunidad de acceder a una gran y profunda inspiración y creatividad.

Existen ondas cerebrales aún más lentas que se pueden experimentar durante estados de profunda meditación trascendental pero que ya no estarían tan relacionadas con las sesiones con sonidos armónicos.

“La transformación interior más extraordinaria que una persona puede experimentar es transitar desde el miedo hacia el amor.
Las sesiones de terapia de sonido debidamente ejecutadas son una herramienta maravillosa para acompañar este proceso.”

El silencio interno

Durante las sesiones podrás reconectar con este espacio dentro de ti donde reside la paz y el silencio.

Con la ayuda de los sonidos de varios instrumentos sagrados y su gran amplitud de armónicos podrás reconocer esta parte más profunda de tu vida, conectar con tu ser interior, con tu yo profundo.

Se modificará tu percepción ordinaria debido al cambio en los patrones de las ondas cerebrales que los sonidos armónicos provocan.

Cuando estamos en estado Theta, como ocurre durante una meditación profunda y prolongada (y que también se consigue durante una sesión!), nuestro cuerpo se relaja por completo pero la mente se puede mantener despierta, entre el estado de vigilia y el de sueño. En este estado de bajas frecuencias cerebrales nuestra percepción se abre a otras dimensiones, la mente consciente puede estar muy receptiva y acceder al inconsciente, visualizar imágenes simbólicas y permitir que afloren bloqueos limitantes que condicionan nuestra paz interior…

Y junto con el principio de resonancia, que permite modificar una frecuencia alterada a través de la transmisión de una frecuencia sana y equilibrada y producir una armonización entre la vibración del sonido y la de tu cuerpo, es el silencio una parte esencial en cualquier sesión de sanación con sonido. Con el sonido irás amorosamente hacia un estado de paz y silencio internos que es donde tiene lugar la sanación, cuando la mente se aquieta y se activa el prodigioso mecanismo natural de autosanación de nuestro cuerpo.

Durante este proceso de relajación, armonización y centramiento, podrás sentir tu cuerpo… escuchar tu voz interior… y averiguar qué es lo que necesitas trabajar, cuáles son los cambios que deberías hacer en tu vida, en tus hábitos, para recuperar tu tono original, tu equilibrio energético natural. Y es entonces cuando se empiezan a ablandar y deshacer bloqueos y tensiones, y a desaparecer molestias y trastornos, muchos de ellos relacionados con el estrés o de origen psicosomático.

Las sesiones de terapia de sonido, además de una experiencia meditativa y armonizadora que calma y limpia la mente, elimina tensiones y estimula nuestro equilibrio energético, son también un trabajo de conciencia, de reconocimiento y de transformación.

“Con el sonido de los gongs primero me he inquietado un poco, la resistencia mental de la que tú ya me habías advertido,
pero luego me he soltado y he sentido el sonido del universo, super envolvente y poderoso.”
Danise (Sant Cugat)

La conciencia

Durante las sesiones los armónicos provocarán una profunda relajación del cuerpo y el paro gradual del diálogo de nuestra mente, y en consecuencia, el reconocimiento del silencio interno… el personaje ficticio con el que nos identificamos ya no se sostiene y la sensación de una identidad separada de los demás se desvanece… y aquí tenemos la oportunidad de reconocer nuestra verdadera naturaleza, la conciencia, este vasto espacio donde nacen y mueren los pensamientos, las emociones, las sensaciones… Somos conciencia observando la naturaleza efímera de las experiencias… y a su vez viviéndolas plenamente, sin expectativas, en el presente y con lo que hay, saboreando profundamente su nacimiento y también su muerte.

El auténtico vacío no es aquel al que estás mirando.
Es aquel desde el que miras.
Adyashanti

El corazón

El sonido es también una onda transportadora de conciencia. El estado de conciencia de la persona que crea y emite el sonido es mucho más importante que los conocimientos y el dominio que pueda tener de los instrumentos, a fin de que el vínculo energético que se crea durante el acompañamiento sea lo más limpio y respetuoso posible. Es imprescindible practicar con serenidad y humildad, con la mente en paz, desde el más absoluto silencio interno y centrados en el presente.
Y sobre todo, practicar desde el amor, desde el corazón. Como decía Tagore, el Amor entendido como significado último de todo lo que nos rodea. No un simple sentimiento, sino una verdad, la alegría que está en el origen de toda creación.
Necesitamos pues pasar de la mente al corazón, y trabajar y generar fundamentalmente desde el corazón.
Alguien dijo que es la mente la que crea el puente, pero es el corazón el que lo debe atravesar.

“Nunca me había sentido tan relajada, me he podido soltar y en muchos momentos he sentido que estaba fuera de mi cuerpo.”
Carla (Sant Cugat)

La resonancia

Dice Don Conreaux, maestro de maestros de gongs desde hace más de 40 años, que “mientras que una gran cantidad de modalidades leen unos síntomas y se acercan al cuerpo de acuerdo con su enfermedad, la sanación holística con sonido funciona de forma distinta. Lo que hacemos es acercarnos al cuerpo siendo ya entero y completo, y llenamos este cuerpo con vibraciones poniendo énfasis en la totalidad, y cualquiera que sea el problema, el sonido irá hacia este lugar que lo necesita y el cuerpo, con la resonancia, comenzará a recuperar su potencial vibratorio natural.”
Es por el principio de la resonancia, que los gongs, los cuencos y otros instrumentos sanadores producen una armonización entre su vibración y la de la persona. Y esta vibración tiene el poder de reorganizar la estructura energética de la persona y hacerla más fuerte, es decir, más armónica y más sana.

–¿Qué es el amor?  preguntó el discípulo.
–La ausencia total de miedo,  dijo el maestro.
–¿Y qué es a lo que tenemos miedo?  volvió a preguntar el discípulo.
–Al amor,  respondió el maestro.

Anthony de Mello

El sueño consciente

A medida que vas experimentando y asistiendo a las sesiones, te vas familiarizando con este estado donde la mente se mantiene en la frontera entre la vigilia y el sueño.

Aprenderás a mantenerte en este “sueño consciente” donde el cuerpo está en profunda relajación pero la mente puede estar despierta, muy receptiva y conectando con sus niveles más profundos.
Reconocerás contenidos de tu mundo interior, que observarás sin juzgar ni analizar, aceptando que forman parte de ti…

Y es en esta práctica de autoaceptación y actitud de sabia rendición, que se puede transformar la mirada, cambiar ciertos hábitos mentales y reconstruir el comportamiento, desbloquear y solucionar conflictos y reconectar con tu verdadera naturaleza.

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