PRÁCTICAS

Baños de Sonido y hemisferios cerebrales

Los dos hemisferios cerebrales tienen funciones diferentes.

Todos tenemos una amplia experiencia con el hemisferio izquierdo del cerebro, ya que es el lado que se utiliza de forma habitual mientras estamos funcionando en la vida cotidiana.
Pero del lado derecho, la mayoría de las personas tienen poca o ninguna experiencia.
Muchas personas ni siquiera son conscientes de que los dos hemisferios del cerebro tienen distintas funciones.

“El silencio es el principio de la sanación”
Brenda Shoshanna

El cerebro izquierdo es analítico, lógico, ordena nuestras vidas por temas y procura mantenerlo todo en orden para nosotros. El cerebro izquierdo está siempre en alerta para mantenernos a salvo y asegurar nuestra supervivencia. Es responsable del lenguaje, los números, rutinas, hábitos, los aspectos prácticos, hechos, estrategias y todos los detalles de nuestra vida. El hemisferio izquierdo se ocupa de datos y horarios, y toma decisiones basadas en lo que ha aprendido en el pasado. Es bueno en la categorización y juzga todo como correcto o incorrecto, bueno o malo.

El lado derecho es el de la creatividad y las sensaciones, está conectado con el cosmos y nuestra capacidad intuitiva de saber. El lado derecho del cerebro ve en global, la foto en conjunto en lugar de los detalles; es feliz, agradecido, emocional, intuitivo, impetuoso e imaginativo. Utiliza símbolos e imágenes en lugar de palabras y lenguaje como hace el izquierdo.
El hemisferio derecho del cerebro tiene que ver con el aquí y el ahora; y no tiene ninguna preocupación en el mundo.

El escenario ideal es tener los dos hemisferios del cerebro funcionando en la misma medida, siendo cada lado igualmente importante, y en equilibrio con el otro.

El sonido del gong, si te entregas a él, tiene la capacidad de apagar el lado izquierdo del cerebro, colocando al oyente en un estado de meditación de forma automática, permitiendo surgir al cerebro derecho y conectar con este estado de paz y bienestar que caracteriza a este lado del cerebro.
En este estado de ondas cerebrales theta, en el que el tiempo y el espacio no tienen significado, podemos experimentar vidas pasadas, visiones, una unidad con todo lo que es, y un profundo conocimiento de nuestra verdadera identidad como conciencia infinita confinada temporalmente en un cuerpo humano.
Es una experiencia potente que puede provocar cambios en la vida de algunas personas.

El gong logra esto confundiendo al cerebro izquierdo lógico con muchas y densas capas de tonos y armónicos, siendo éste incapaz de analizar lo que está escuchando, y en última instancia dándose por vencido, y permitiendo que el cerebro derecho sea el dominante con todo su esplendor de creatividad, imaginación y felicidad.
El silenciamiento de la charla habitual del cerebro izquierdo es también un componente esencial en el proceso de sanación. Cuando asistimos a un baño de sonido con gongs y otros instrumentos sanadores experimentamos la quietud y la paz del hemisferio derecho del cerebro, dando un descanso al hemisferio izquierdo, y es entonces cuando se activa el mecanismo de sanación natural de nuestro cuerpo.
El lado izquierdo del cerebro tiende a bloquear esto con su charla incesante y los recordatorios de quien eres, donde deberías estar, los problemas, las listas, y todos los pequeños detalles que conforman tu situación en la vida.

Pero cuando todo esto ya no está, aparece el espacio y la oportunidad para que el proceso de autosanación se produzca. La voz intuitiva del cerebro derecho está generalmente ahogada por el ruido del cerebro izquierdo. Cuando esto se silencia, esta sabiduría interior puede ser escuchada; y aparecen de repente respuestas, sobre cuestiones no resueltas que nos han estado preocupando…

Este profundo silencio de la parte derecha de nuestro cerebro es algo que muchas personas nunca han podido experimentar (esa sensación inolvidable de profunda paz interior), y puede ser algo chocante cuando alguien lo vive por primera vez.

La experiencia de flotar en el gozo del lado derecho del cerebro que sentimos durante y después de un baño de sonido es maravillosa, para quedarse en ella una buena parte del tiempo. Sin embargo en la vida tiene que haber un equilibrio. Necesitamos ambos lados del cerebro con el fin de funcionar plenamente en el mundo. No podemos vivir una vida plena, sin que ambas partes estén involucradas y cooperando.
La mayoría de las personas en la sociedad occidental, viven la vida casi exclusivamente a través del lado izquierdo del cerebro, en el pensamiento, el razonamiento, y la parte lógica. De hecho, se nos enseña a vivir de esta forma, ya que, lamentablemente, así está estructurada la sociedad occidental actual.

Nos conviene un cambio fundamental de actitud. El cerebro derecho tiene que ser recuperado para que pueda funcionar en paralelo con el izquierdo, de modo que podamos llevar una vida más equilibrada y desarrollar todas nuestras capacidades.
Es casi como si tuviéramos que cablear de nuevo el cerebro, para permitir al lado derecho poder ser, por lo menos igualando al cerebro intelectual izquierdo.
El cerebro derecho está aquí, sin límites y capaz de cosas increíbles. Necesitamos equilibrar los dos, dando al derecho la oportunidad de brillar e inspirarnos.

Existen varios de métodos para lograrlo (la meditación es uno de los más comunes).
Pero el trabajo con los gongs y otros instrumentos sanadores también tiene el poder de permitirnos hacer esto, aquietar y silenciar el lado izquierdo del cerebro más dominante, de modo que el lado derecho pueda ser experimentado.
Y hay una técnica específica de trabajo con el gong, donde el gong se balancea de lado a lado como una puerta giratoria pivotante sobre un punto central, que es muy eficaz para la sincronización de los dos hemisferios del cerebro, y por esta razón es una técnica que procuro incluir en un baño de sonido.

A veces, después de un primer baño de sonido con gongs, después de la primera vez que se tiene la experiencia del cerebro derecho, algunas personas pueden experimentar algún cambio en su vida. Nunca se olvida la primera experiencia del Infinito, y siempre se quedará ya con nosotros.

Para nosotros, que practicamos con gongs, y también para quienes asisten a las sesiones de sonido con regularidad, esta reconexión se hace cada vez más fácil. Es como que el gong abre una puerta a la conciencia infinita del lado derecho del cerebro, que permanece abierta o por lo menos desbloqueada, permitiéndonos volver allí en la próxima ocasión más fácilmente y en cualquier momento que se desee posteriormente.
Una vez que la puerta se ha abierto, el acceso a la conciencia superior se vuelve más rápido, y cuanto más se practica, más fácil se vuelve.

Se trata de ir hacia la sincronización hemisférica de los dos lados de nuestro cerebro…   ¿Te invitas a experimentarlo?

“Cada baño de sonido es un nuevo descubrimiento, con los sonidos afloran temas pendientes,
y tienes la oportunidad de poner luz en ellos.”
Sara (Barcelona)

Baños de Sonido y rendición

Un Baño de Sonido debidamente ejecutado, con los sonidos de los diferentes instrumentos con los que trabajo, y sobre todo con el sonido de los gongs con potentes armónicos que se van sobreponiendo en capas creando una multiplicidad de tonos y sobretonos… provoca una alteración de nuestra conciencia permitiéndonos acceder a sus niveles más profundos.

Pero para ello hay que rendirse, ser capaces de soltarse, dejar de controlar y aceptar lo que pasa sin juzgar, sin resistencias, sin intervenir: convertirnos en observadores.

Y más allá de la experiencia con el sonido, este es un ejercicio enriquecedor, porque además de poder reconocer lo que somos cuando la mente deja de controlar, también nos da la oportunidad de sintonizar con la vida, de aprender a aceptar lo que hay y establecer una buena relación con el momento presente.

Porque cuando humildemente asentimos a lo que hay, cuando aceptamos la vida como se nos presenta y actuamos con lo que nos ofrece, esta se transforma y se alivia gracias a la resonancia: la libertad entra en nuestra vida y el drama desaparece.

La rendición no es resignación, la rendición es un acto poderoso, implica ceder más que resistirse al flujo de la vida, es un conocimiento simple pero profundo: aceptar el momento presente incondicionalmente y como único lugar donde poder sintonizar con la Vida.

Las sesiones

Durante las sesiones podrás reconectar con este espacio en tu interior donde reside la paz y el amor.
Con la ayuda de los sonidos de varios instrumentos sagrados y su gran amplitud de armónicos podrás reconocer esta parte más profunda de tu vida, conectar con tu ser interior.
Un Baño de Sonido debidamente ejecutado modificará tu percepción ordinaria y te llevará hacia un estado alterado de conciencia. Científicamente esto ocurre debido a un cambio en los patrones de las ondas cerebrales, los armónicos hacen que nuestros ciclos cerebrales bajen a niveles de frecuencia entre ondas Alpha (7,5 a 14 Hz o ciclos por segundo) y ondas Theta (3,5 a 7,5 Hz) provocando una profunda relajación física y mental, el paro gradual del incesante diálogo de la mente, y en consecuencia, el reconocimiento del silencio interno, de lo que somos cuando dejamos de pensar y de controlar.

Cuando estamos en estado Theta, como ocurre durante una meditación profunda y prolongada (y que también se consigue durante un Baño de Sonido!), nuestro cuerpo se relaja por completo pero la mente se puede mantener despierta, entre el estado de vigilia y el de sueño. En este estado de bajas frecuencias cerebrales nuestra percepción se abre a otras dimensiones, la mente consciente puede estar muy receptiva y acceder al inconsciente, visualizar imágenes simbólicas y permitir que afloren bloqueos limitantes que condicionan nuestra paz interior…

Y junto con el principio de resonancia, que permite modificar una frecuencia alterada a través de la transmisión de frecuencias sanas y producir una armonización entre la vibración del sonido y la de tu cuerpo, es el silencio una parte esencial en cualquier sesión de sanación con sonido. Con el sonido irás amorosamente hacia un estado de paz y silencio internos que es donde tiene lugar la sanación, cuando la mente se aquieta y se activa el prodigioso mecanismo natural de autosanación de nuestro cuerpo.

Durante este proceso de relajación, armonización y centramiento, podrás sentir tu cuerpo… escuchar tu voz interior… y quizás averiguar qué es lo que necesitas trabajar, cuáles son los cambios que deberías hacer en tu vida, en tus hábitos, para recuperar tu tono original, tu equilibrio energético natural, para reconocer la paz y el amor que eres. Y es entonces cuando se empiezan a ablandar y deshacer bloqueos y tensiones, y a desaparecer molestias y trastornos, muchos de ellos relacionados con el estrés o de origen psicosomático.

Un Baño de Sonido, además de una experiencia meditativa y armonizadora que calma y limpia la mente, elimina tensiones y estimula nuestro crecimiento y poder personales, es también un trabajo de conciencia, de reconocimiento y transformación.

“Los pensamientos son como las nubes, vienen y se van, y tú eres el cielo.
No has de hacer nada. Si simplemente observas, sin juzgar, criticar o comentar, obtienes el control.”
Osho

Con el tambor

Si una persona está ansiosa por el futuro, enojada o afligida por el pasado, el tambor ayuda a enfocar a su mente en el presente. También es muy apropiado para las personas que necesitan que se les recuerde quiénes son y dónde están, como aquellas con demencia, trastornos de estrés postraumático o trastornos disociativos de leves a moderados, como problemas de memoria.
Al ser el tambor un instrumento físico que se toca sobre el cuerpo, puede ser beneficioso para aliviar cualquier desequilibrio físico que pueda causar tensión o dolor.

Un estudio de investigación realizado por el oncólogo estadounidense Dr. Barry Bittman demostró que tocar tambores en grupo aumenta el número de células que matan el cáncer en el cuerpo. Concluyó que: “La práctica grupal con tambores sintoniza nuestra biología, orquesta nuestra inmunidad y permite que se inicie la sanación”.

En la sesión individual se puede tocar el tambor por encima o alrededor del cuerpo, de modo que las ondas de sonido lleguen al cliente, permitiendo que las vibraciones del sonido se sientan de manera que sean reconfortantes y penetrantes.

Lyz Cooper (BAST)

“Nunca me había sentido tan relajada, me he podido dejar ir y muchos momentos he sentido que estaba fuera de mi cuerpo.”
Carla (Sant Cugat)

Desde el corazón

El sonido es también una onda transportadora de conciencia. El estado de conciencia de la persona que crea y emite el sonido es mucho más importante que los conocimientos y el dominio que pueda tener de los diferentes instrumentos, a fin de que el vínculo energético que se crea sea lo más limpio y claro posible. Es imprescindible practicar con serenidad y humildad, con la mente en paz, desde el más absoluto silencio interno, vacíos y centrados en el presente.
Y sobre todo, practicar desde el amor, desde el corazón. Como decía Tagore, el Amor entendido como significado último de todo lo que nos rodea. No un simple sentimiento, sino una verdad, la alegría que está en el origen de toda creación.
Necesitamos pues pasar de la mente al corazón, y trabajar y generar fundamentalmente desde el corazón.
Alguien dijo que la mente crea el puente, pero es el corazón el que lo debe atravesar.

“Los baños de sonido me dan paz y serenidad, pero también fuerza,
siento que recupero mi poder personal que tanto necesito para sobrellevar mi enfermedad.”
Carme (Terrassa)

Dice Don Conreaux, maestro de maestros de gongs desde hace 40 años, que “mientras que una gran cantidad de modalidades leen unos síntomas y se acercan al cuerpo de acuerdo con su enfermedad, la sanación holística con sonido funciona de forma distinta. Lo que hacemos es acercarnos al cuerpo siendo ya entero y completo, y llenamos este cuerpo con vibraciones poniendo énfasis en la totalidad, y cualquiera que sea el problema, el sonido irá hacia este lugar que lo necesita y el cuerpo, con la resonancia, comenzará a recuperar su potencial vibratorio natural.”

Es por el principio de la resonancia, que los gongs, los cuencos y otros instrumentos sanadores producen una armonización entre su vibración y la de la persona. Y esta vibración tiene el poder de reorganizar la estructura energética de la persona y hacerla más fuerte, es decir, más armónica y más sana.

Cuando practicas, el sonido te exige estar presente, no te puedes esconder ni distraer, en todo momento te muestra dónde estás, es un ejercicio continuo de centramiento y presencia.

Así que, además de un camino de sanación que puedes compartir con los demás, es también un camino de autoconocimiento y autocorrección permanente.

 

Nuestro mejor discurso: nuestra práctica.
No hay más.

“Haz cada cosa como si fuera lo único importante del mundo,
sabiendo al mismo tiempo que carece completamente de importancia.”
Don Juan a Carlos Castaneda

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